Si me conoces sabes que me encanta estudiar, leer y avanzar académicamente lo más que pueda. Así que la última maestría que he finalizado es en Mindfulness y meditación. Esta maestría me ha cambiado la manera de ver el mundo y el trabajo.

Hasta hace muy poco sufrí de burn out, es decir estuve quemada por la cantidad de horas que echaba en mi trabajo con la academia, esto me hizo parar durante casi toda la pandemia y gracias a esto me decidí por tomar esta maestría, pues quería cambiar la manera como estaba haciendo las cosas.

No fue fácil sacar adelante la maestría, pero me encantó el proceso, lo que aprendí y cómo cambió mi vida.

Y es que vivimos en un mundo de interrupciones. Mails, tweets, notificaciones a cada momento: parece una gran competición por captar nuestra atención. A la par, los dispositivos que usamos a diario parece que nos hacen superponer tareas y esto parece que nos convence de que hacer varias cosas a la vez no sólo es posible, sino deseable.

En algunos de mis cursos de gestión del tiempo, yo misma he invocado la acción de hacer varias cosas a la vez, es decir convertirnos en multitarea, pero en realidad nunca había estado tan equivocada.

He propuesto caminar y enviar mensajes de audio. Trabajar y tener WhatsApp abierto en otra pestaña del ordenador, hacer ejercicio y escuchar un podcast,… 

En cierto modo, hacer más de una actividad en simultáneo se ha convertido en motivo de orgullo. Es como si estuviéramos optimizando el tiempo. Nos hace ver más eficientes, eficaces y productivos.

Pero ¿realmente esto es así?

La multitarea obliga a nuestro cerebro a saltar de una tarea a otra sin concentrarse realmente en ninguna de ellas. Es como si estuvieras en frente de una mesa llena de comida y quieres probar al mismo tiempo todos los alimentos allí presentados, no disfrutas el sabor de ninguno y terminarás por atorarte.

Más que hacer dos o más actividades en simultáneo, lo que llamamos multitarea o multitasking consiste en realizar una sucesión muy rápida de acciones, alternando entre una y otra.

La gran verdad de la multitarea es que, en vez de multiplicar tu atención para ocuparla en diferentes tareas, divides esa atención sin buenos resultados.

Son varios los aspectos negativos de la multitarea, veamos algunos de ellos:

  • En lugar de “ahorrar” tiempo, lo más seguro es que tardes mucho más en completar tus tareas si saltas de un proyecto a otro.
  • No pones el 100% de tu atención en lo que haces, ya que tu energía mental se reparte en diferentes tareas. Por lo tanto, la calidad de tu trabajo se ve afectada.
  • Es más probable que cometas errores u omitas información importante, porque prestas menos atención y pasas por alto los detalles.
  • Actúas de forma impulsiva y automática y tiendes a sobreestimar tus capacidades.
  • Tus niveles de estrés y ansiedad aumentan.

Una de las cosas que aprendí en mi maestría en Mindfulness es que es más importante hacer una tarea a vez y lograr una presencia plena en ella. A esto lo llamaremos unitasking.

En Mindfulness hablamos de la atención plena o plena consciencia y esto está perfectamente alineado con el unitasking.

La atención plena consiste en realizar una tarea a la vez dedicando el 100% de la atención y disfrutando el proceso como si fuera la primera vez.

El estado de flujo se trata de un estado en que la mente está inmersa por completo en una actividad. Sin distracciones. Avanzando con facilidad hasta cumplir el objetivo deseado.

Los conceptos de Mindfulness y estado de flow se solapan y puede dar cabida a confusiones.

Es así como el estado de flujo o estado de flow es momentáneo y se caracteriza por un alto nivel de atención, pero también por un bajo nivel de consciencia, es decir el desarrollo de actividades casi rutinarias pero muy placenteras.

Mientras que el Mindfulness puede dar como resultado una experiencia óptima de conciencia plena en el aquí y el ahora.

Desde el estado Mindfulness podemos llegar a un estado de flow. Cuando estamos en el estado de concentración en el presente con atención y conciencia plenas dejamos pasar distracciones, pensamientos, sentimientos, y todo aquello que no está relacionado con el momento y con la actividad que se está llevando a cabo y que caracteriza el Mindfulness.

Para alcanzar este estado de atención plena, es necesario replantearse el modo en que realizas tus tareas cotidianas. Aquí algunos consejos que te pueden ayudar para mejorar tu concentración en el trabajo:

  • Desafíate a realizar una sola actividad por al menos 25 minutos, sin realizar ninguna otra tarea como ver el móvil o responder mensajes.
  • Configura tus notificaciones de manera que sólo recibas aquellas que sean imprescindibles.
  • Agéndate momentos del día específicos para revisar el móvil, los mails o tus redes sociales y procura no hacerlo fuera de esos momentos.
  • Toma pequeños descansos entre una actividad y la siguiente. Deja que tu mente descanse, luego retoma la actividad y concéntrate en ella al 100%.

Sin dudas, hacer una sola tarea desarrollando tu máximo potencial resulta mucho más efectivo que dividir tu energía en diferentes actividades.

¿Estas preparad@ para asumir el reto y dedicar esos 25 minutos a una sola tarea?


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